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El PSOE obtiene su peor resultado en cuarenta años en Extremadura

El último gran bastión electoral del PSOE ha caído este domingo 21 de diciembre. Para los socialistas Extremadura ha sido durante más de cuatro décadas la región más sólida a nivel electoral. Desde las primeras elecciones autonómicas en 2023 el partido ha superado siempre el 40% de voto….hasta 2025. Esos magníficos resultados obtenidos una y otra vez por el PSOE extremeño se debieron a factores como la buena imagen de candidatos como Rodríguez Ibarra o Fernández Vara, así como a su formidable maquinaria electoral, pero este año varios de ellos han desaparecido.

El mal candidato, sus problemas con la justicia y el fuerte desgaste del actual Gobierno y del propio Pedro Sánchez por los últimos escándalos han afectado de verdad, y por primera vez, al porcentaje obtenido por el PSOE extremeño. No solamente ha bajado del umbral del 40% del año 2023 (su peor resultado en unas autonómicas), sino que han empeorado con respecto al mínimo en cualquier elección: el 34,5% de las elecciones generales de 2015, en las que emergieron con fuerza Podemos y Ciudadanos.

El 26% obtenido por Miguel Ángel Gallardo es pésimo, y no solo para él, sino para el conjunto de la izquierda en Extremadura.En otra muestra más de la crisis de la socialdemocracia, la región española que ha apoyado con mayor firmeza esta tendencia política ha comenzado a derechizarse. La suma del PP y Vox es mayor a la que jamás ha obtenido en Extremadura el centroderecha y la derecha en cualquier elección desde la restauración de la democracia, y la tendencia no parece estar limitada a este territorio, pues se está produciendo un fenómenos similar en toda la mitad sur del territorio peninsular (Extremadura, Andalucía, Murcia y Castilla-La Mancha).

Los expertos han señalado además la preocupante bajada del PSOE en las ciudades medianas y grandes de la región, donde se encuentra poco por encima del 15% y ha perdido casi la mitad del voto obtenido hace solo dos años y medio. Se trata de porcentajes bajísimos, inimaginables para el PSOE en cualquier territorio del sur de España.

El laborismo británico y el primer ministro Starmer, en su peor momento

El Partido Laborista británico atraviesa uno de los momentos más delicados de su historia. Las encuestas publicadas en los últimos meses dibujan un panorama muy negativo tanto para la formación como para el primer ministro, Keir Starmer, cuya popularidad se ha erosionado con rapidez. Este desgaste ya se reflejó con crudeza en las elecciones municipales de 2025, en las que el laborismo obtuvo su peor resultado en varias décadas, tocando mínimos históricos de apoyo y perdiendo un número significativo de concejales y bastiones locales.

Lejos de tratarse de un accidente aislado, los sondeos anticipan un escenario igual de sombrío —o incluso peor— para las municipales de mayo de 2026. Los analistas coinciden en que el partido no ha logrado recuperar la confianza del electorado tras su llegada al Gobierno, y que la percepción de falta de rumbo claro y de promesas incumplidas está pasando una elevada factura política.

Esta situación está teniendo un fuerte impacto interno. Crecen las tensiones dentro del grupo parlamentario y entre las estructuras territoriales, mientras aumenta la inquietud ante la posibilidad de batacazos electorales sin precedentes en citas clave. Las elecciones galesas y escocesas aparecen como especialmente problemáticas, con encuestas que apuntan a pérdidas severas de escaños y a un retroceso histórico del laborismo en territorios donde tradicionalmente ha sido dominante. A ello se suman muchos consejos locales y regiones inglesas donde el partido teme quedar relegado a un papel marginal.

La figura de Starmer es parte central del problema. Su impopularidad personal se ha convertido en un lastre, alimentada por una imagen de liderazgo débil y por la desconexión con sectores tradicionales del electorado laborista. Paralelamente, el partido sufre una pérdida sostenida de militantes, lo que agrava la sensación de crisis estructural. Todo ello ocurre en un contexto de fuerte competencia electoral. Reform UK y el Partido Verde han experimentado un crecimiento notable este otoño, captando votos tanto de protesta como de antiguos simpatizantes laboristas. Este declive y la pujanza de alternativas a su izquierda y a su derecha pueden dejar herido de gravedad, e incluso mortalmente, a un partido centenario y fundamental en la historia reciente del Reino Unido y del continente.

Fuerte retroceso de los socialdemócratas en las elecciones municipales danesas

Las elecciones municipales celebradas en Dinamarca el pasado noviembre supusieron un duro golpe para el Partido Socialdemócrata, que firmó uno de los peores resultados de su historia reciente. El escrutinio dejó una imagen inédita para una formación que ha sido durante décadas el eje central de la política local danesa: los socialdemócratas tocaron su mínimo de apoyo en más de un siglo, tanto en porcentaje de voto como en poder territorial efectivo (ver gráfico).

El partido perdió en torno a 150 concejales en todo el país, un dato que refleja una erosión profunda de su implantación local. A ello se sumó la pérdida de numerosos alcaldes, incluso en municipios que habían sido considerados feudos históricos. El símbolo más contundente del descalabro llegó en la capital. En Copenhague, los socialdemócratas perdieron el control político de la ciudad tras aproximadamente un siglo de hegemonía, un hecho con una fuerte carga simbólica. La derrota allí fue interpretada por muchos analistas como la prueba de que el partido había dejado de conectar con sectores urbanos tradicionales, especialmente jóvenes y votantes progresistas atraídos por otras fuerzas de izquierda o liberales.

Las consecuencias de este revés no se han limitado al plano local. La lectura nacional de los resultados ha afectado al clima interno del partido y, por extensión, a la figura de la primera ministra, Mette Frederiksen. Aunque el Gobierno central no estaba en juego, las municipales funcionaron como un termómetro político. En el último mes, las encuestas de intención de voto han reflejado una caída en la media de apoyo a los socialdemócratas al que sería un mínimo en más de un siglo (18% de media), lo que amenaza sus perspectivas de cara a las futuras elecciones generales, previsiblemente el próximo otoño.

2025, un muy mal año para el Partido Socialista Portugués

El ciclo electoral de 2025 ha supuesto un auténtico terremoto para el Partido Socialista (PS) de Portugal, que encadenó malos resultados tanto en las elecciones generales como en las municipales celebradas del pasado octubre. Lejos de tratarse de un tropiezo puntual, el balance global dibuja la peor fotografía del socialismo portugués en varias décadas, con un retroceso electoral, territorial y político de calado.

En las generales, el PS firmó uno de sus peores resultados desde la consolidación democrática, cayendo a mínimos históricos de apoyo que contrastan con su posición dominante de hace apenas unos años. Este hundimiento se confirmó y amplificó en las municipales, donde el partido perdió un elevado número de concejales en todo el país y vio desaparecer buena parte de su poder local. Municipios que habían sido bastiones socialistas durante años cambiaron de manos, y el número de alcaldes socialistas se redujo de forma drástica, debilitando seriamente la red territorial del partido. El fracaso tuvo además un componente simbólico muy relevante en Lisboa, que no lograron recuperar, pese a haberla gobernado durante largos periodos en el pasado. La incapacidad para reconectar con el electorado urbano y metropolitano fue interpretada como una señal clara de desgaste del proyecto socialista y de desconexión con nuevas prioridades sociales y generacionales.

Las consecuencias internas no tardaron en llegar. Pedro Nuno Santos presentó su dimisión como secretario general, abriendo una nueva etapa marcada por la incertidumbre. Sin embargo, su sucesor no ha logrado revertir la tendencia negativa. Las encuestas posteriores siguen situando al PS en niveles bajos, sin señales claras de recuperación. A este escenario se suma un hecho especialmente significativo: el PS ha sido superado electoralmente por la ultraderecha, algo que hasta hace poco se consideraba inconcebible en Portugal. El ascenso de esta fuerza, unido al hundimiento socialista, ha alterado profundamente el equilibrio político del país y ha puesto en cuestión el papel histórico del PS como uno de los dos grandes pilares del sistema.

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3 responses to “Noticias”

  1. Avatar de Jake Master

    Artículo muy interesante de lo ocurrido en esta región española, antaño feudo amurallado del PSOE.

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