Los partidos socialistas y socialdemócratas se han creado y extendido desde hace más de un siglo en los cinco continentes, habiendo logrado mayor tradición, fuerza y capacidad de influencia en Europa. Sin embargo, existe otro ámbito geográfico en el que partidos vinculados a la Internacional Socialista y con ideología de centroizquierda han jugado un papel más que notable: Iberoamérica. Allí no solamente se fundaron partidos de dicha ideología, sino que la propia Internacional Socialista, en su época dorada (años setenta y ochenta), realizó un trabajo de incorporación y asesoramiento que fortaleció sus posiciones y las de estos partidos en la política nacional y regional.

Algunos de los partidos que se integraron en la Internacional Socialista fueron el Partido Revolucionario Institucional mexicano, la Unión Cívica Radical Argentina, el Partido LIberal colombiano, Acción Democrática en Venezuela, el Partido Liberal hondureño, Unión Nacional para la Esperanza guatemalteca, el Frente Farabundo Martí salvadoreño, el Partido Liberación Nacional en Costa Rica, el Partido Revolucionario Democrático panameño o el Partido Revolucionario Dominicano.

Todos ellos contribuyeron a la elección de numerosos presidentes en sus respectivos países, además de ejercer como primera o segunda fuerza política ininterrumpidamente desde los años setenta, como los grandes partidos socialdemócratas europeos. Y al igual que les ha ocurrido a estos en el viejo continente, la crisis de la socialdemocracia también ha golpeado fuerte en los últimos diez o quince años en Centroamérica y Sudamérica.
En Sudamérica hubo partidos socialdemócratas o de centroizquierda que alcanzaron el gobierno en ocho de los diez países de lengua española. Su fortaleza, trayectoria histórica y “efectividad” para gobernar el país fue variable, pero viéndolo desde la actualidad lo más interesante es que han perdido muchísima fuerza en los últimos años y no gobiernan en ningún país.
Uno de los más sólidos fue el partido de centroizquierda venezolano Acción Democrática (centroizquierda). Junto al centroderecha de COPEI mantuvo una gran hegemonía política en el país, pero la corrupción, el desgaste y sobre todo la aparición de Chávez y su movimiento acabaron con él en el cambio de siglo. A día de hoy ambos partidos son residuales y tienen un escaso peso no solo como fuerzas de gobierno, sino incluso entre la oposición venezolana, tanto la del interior como la del exterior.

Otro ejemplo de partido de gran tradición, originado en el siglo XIX, es el Partido Liberal colombiano. En 2026 sigue teniendo cierto peso parlamentario, pero el desgaste y los cambios ocurridos a comienzos del siglo XXI les ha llevado a sufrir un gran retroceso electoral tanto en elecciones legislativas como presidenciales en beneficio de nuevas figuras y partidos como la derecha uribista, el centrismo de Juan Manuel Santos y, recientemente, la izquierda de Gustavo Petro.


En Perú el referente histórico del centroizquierda fue la Alianza Popular Revolucionaria Americana (APRA), que se hundió incluso antes que en Colombia y Venezuela. Este partido centenario logró la elección de presidentes como el carismático Alan García y fue primera o segunda fuerza durante en el Congreso durante décadas, pero desde los noventa ha sido triturado por errores propios, por el huracán de Alberto Fujimori y por la aparición de nuevos políticos de izquierda ya en el siglo XXI como Ollanta Humala o la izquierda de los últimos años. Hoy día el APRA es extraparlamentario y marginal.


En Argentina los cambios de la última década indican una gran derechización de la política nacional, pero más allá de eso, han confirmado la práctica desaparición de uno de los dos grandes movimientos o partidos del último siglo argentino: la Unión Cívica Radical. La UCR lleva décadas perteneciendo a la Internacional Socialista, siendo el referente socioliberal o centroizquierdista del país. Hasta 2015 este partido tenía una destacada trayectoria y una notable solidez por la elección de numerosos presidentes y por haber ejercido como primera o segunda fuerza parlamentaria desde hacia cien años. Sin embargo, desde entonces se ha hundido en el parlamento y en las elecciones presidenciales. Actualmente solamente cuenta con una decena de diputados y es una más de las múltiples facciones antiperonistas, habiendo sucumbido primero ante Mauricio Macri y posteriormente ante el huracán de Javier Milei.


En Chile, desde la restauración de la democracia en 1990 todas las elecciones han estado protagonizadas por dos grandes bloques: la Concertación (de centroizquierda) y la derecha tradicional. Tras veinte años de dominio de la Concertación, sus dos grandes partidos (Partido Democristiano y Partido Socialista) han cedido o se han estancado ante el empuje de la nueva izquierda del Frente Amplio de Boric y el Partido Comunista.


En definitiva, más allá de las «olas» progresistas o conservadoras que en los últimos tiempos sacuden el continente, y que provocan la llegada al poder de gobiernos de una u otra tendencia, lo que parece claro es que los partidos históricos de centroizquierda o pertenecientes a la socialdemocracia han desaparecido o juegan un papel menor. Desde hace años no tienen la presidencia de ningún país sudamericano ni centroamericano, habiendo quedado relegados a un papel menor dentro de la oposición o incluso a ser extraparlamentarios.

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One response to “La socialdemocracia en América”
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Parece mentira, pero, en Latinoamérica, parecía que iba funcionando en los 70-80 bien teniendo gobiernos con presidentes populistas

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