Centroamérica y Norteamérica

    Las franquicias de la Internacional Socialista en Centroamérica y el Caribe

    Los partidos socialistas y socialdemócratas se han creado y extendido desde hace más de un siglo en los cinco continentes, pero donde mayor tradición, fuerza y capacidad de influencia han logrado ha sido en Europa. Sin embargo, existe otro ámbito geográfico en el que partidos vinculados a la Internacional Socialista y con ideología de centroizquierda han jugado un papel más que notable: Centroamérica. Allí no solamente se fundaron partidos de dicha ideología, sino que la propia Internacional Socialista, en su época dorada (años setenta y ochenta), realizó un trabajo de incorporación y asesoramiento que fortaleció sus posiciones y las de estos partidos en la política nacional y regional.  

    Algunos de estos partidos que se integraron en la Internacional Socialista fueron el Partido Revolucionario Institucional mexicano, la Unión Nacional para la Esperanza guatemalteca, el Frente Farabundo Martí salvadoreño, el Partido Liberación Nacional en Costa Rica, el Partido Revolucionario Democrático panameño o el Partido Revolucionario Dominicano.

    Todos ellos contribuyeron a la elección de numerosos presidentes en sus respectivos países, además de ejercer como primera o segunda fuerza política ininterrumpidamente desde los años setenta, al igual que los grandes partidos socialdemócratas europeos. Sin embargo, al igual que les ha ocurrido a estos en el viejo continente, la crisis de la socialdemocracia les ha golpeado fuerte en los últimos diez o quince años, también en Centroamérica.

    El PRI, de ser «partido-Estado» a una pequeña fuerza de la oposición

    Como graduado en Historia, uno de los fenómenos más complejos que estudié en la carrera fue la Revolución mexicana. Porfiriato, villistas, zapatistas, obregonistas, Plutarco, Cárdenas… cuando me lo dieron en la asignatura Historia de América uno no paraba de preguntarse cuándo habría algo de estabilidad al sur del río Bravo.

    Pero esa estabilidad llegó, y estuvo estrictamente vinculada al partido heredero de la Revolución y su estabilización: el PRI. Calificado como una “dictadura perfecta”, el régimen de gobierno del PRI se extendió durante tres décadas y es puesto como ejemplo de democracia falseada y dominada por un único partido. El PRI ostentó el poder desde los años treinta hasta el 2000 y logró elegir, con o sin limpieza en las urnas, a once presidentes seguidos, además de monopolizar los gobiernos estatales y el control del Congreso.

    A finales de los ochenta, después de décadas superando el 70% en las presidenciales, dicen las malas lenguas que tuvieron que amañar una elección, y en los noventa ya directamente perdieron elecciones importantes a nivel regional y la mayoría absoluta en 1997. Corrupción, desigualdad y desgaste se unieron a la aparición de Vicente Fox, un candidato mediático y apoyado por la otra gran fuerza del país (el Partido de Acción Nacional), que logró la presidencia en el año 2000.

    El PAN estuvo doce años en el poder, y se podrá discutir su gestión del país o su habilidad política, pero lo que está claro es que acabaron con el monopolio político del PRI para siempre. Desde entonces el PRI nunca ha vuelto a tener absoluta en la Cámara de Representantes y solo logró volver a la presidencia en 2012 con Peña Nieto, pero su desgaste ha sido inexorable y agravado por la irrupción del gran protagonista de la última década en México: Andrés Manuel López Obrador (AMLO). AMLO rompió con el bipartidismo PRI-PAN, así como con su antiguo partido, el PRD, para iniciar una importantísima hegemonía política desde 2018. No solo arrasó en 2018, sino que tiene el control del Congreso, ha ganado en muchos estados y ha logrado que su sucesora Sheinbaum mantenga al Movimiento de Regeneración Nacional (Morena)en el poder.

    ¿Y qué ha quedado del PRI tras un siglo protagonizando la política mexicana? Pues casi nada: 35 diputados de 500, solo dos gobiernos estatales y un pobrísimo 6% de su candidata en las elecciones presidenciales del pasado año. Sencillamente, el obradorismo, Morena, los demás partidos, así como sus propios errores, han destrozado al antiguo todopoderoso de la política mexicana.

    El Salvador

    El socialismo moderado del Frente Farabundo Martí, la gran «víctima» política de Bukele

    ¿Qué sabe el ciudadano de a pie de la política centroamericana, salvadoreña u hondureña? Probablemente no mucho, pero alguien mínimamente interesado e informado mencionará términos como “república bananera”, “dictadura militar”, “guerrillas, “narcotráfico”…. y desde hace unos años probablemente también se le venga a la cabeza la figura de Nayib Bukele. Sí, todos esos elementos siguen formando parte del contexto centroamericano, pero allí también hubo sistemas bipartidistas sólidos, e incluso partidos “franquicia” de la socialdemocracia mundial.

    En El Salvador, el más pequeño de todos esos países, ese papel lo ha ejercido hasta hace cuatro días el Frente Farabundo Martí, heredero de la guerrilla que luchó contra la junta militar en los setenta y gran dominador de la izquierda política del país durante cuarenta años.

    Al igual que ha ocurrido en países como España o Chile, la política salvadoreña de las últimas décadas ha estado dominada por un bipartidismo que nació tras la última dictadura, en este caso entre 1979 y 1982. Junto al Frente Farabundo Martí en la izquierda, durante décadas ha dominado ARENA (Alianza Republicana Nacionalista) en la derecha, y ambos han sucumbido al tsunami de populismo y tiktoks del fulgurante Nayib Bukele.

    EL Frente Farabundo Martí sacó siempre porcentajes muy notables en la primera vuelta de las presidenciales entre 1989 y 2014. También obtuvo durante cuarenta años entre un 30 y un 41% en las elecciones parlamentarias, e incluso logró un caudal de apoyo más que decente compitiendo contra Bukele. Pero el huracán del nuevo líder salvadoreño ha dejado completamente “frito” a los dos grandes partidos tradicionales salvadoreños.

    En 2018 el Frente Farabundo Martí aún pudo sacar un 24% en las parlamentarias, pero dicho porcentaje se hundió hasta el 6,3% conseguido en 2024. Un partido hijo de una guerrilla que ha tenido un papel fundamental en el último medio siglo de esta república directamente ha pasado a ocupar un papel testimonial en solo un lustro.

    Panamá

    El hundimiento del Partido Revolucionario Democrático

    El referente socialdemócrata y de centroizquierda en el país del canal ha sido durante los últimos cincuenta años el Partido Revolucionario Democrático. Fundado por el carismático general Torrijos, desde entonces ha logrado que cuatro de sus candidatos fuesen elegidos presidentes y ha sido el partido más sólido del país a nivel electoral, oscilando siempre entre el 30 y el 45% de los votos.

    Sin embargo, su fortuna se ha disipado, al igual que a muchos de sus partidos “hermanos” en el último lustro. En 2019 el PRD obtuvo el 33% de los votos y logró la presidencia de la mano de Laurentino Cortizo, pero fue el principio del fin para este partido como fuerza hegemónica en Panamá.  En las siguientes elecciones de 2024 el PRD logró un escaso 6% de los votos, perdiendo más del 80% de sus votantes y quedando como sexta fuerza en la Asamblea Nacional.

    Los grandes beneficiados de este batacazo electoral han sido formaciones nuevas como Realizando Metas y Cambio Democrático, que también han reducido muchísimo el porcentaje de la otra “pata” del bipartidismo panameño: el Partido Panameñista. Está habiendo muchos cambios políticos en toda América, y Panamá no solamente ha sido una excepción pese a su relativamente buena situación económica, sino que en este país se han producido a una velocidad asombrosa.  

    Costa Rica

    El declive del gran partido de la Costa Rica reciente

    Junto al del PRI, el que quizá es el caso más relevante es el del Partido de Liberación Nacional costarricense. Durante muchas décadas obtuvo más de un 40% de los sufragios en todas las elecciones, repartiéndose el electorado junto a la Unión Socialcristiana. Fue una de las “franquicias” de la Internacional Socialista más exitosas, pero su potencia también comenzó a disminuir en la pasada década. Un dibujo con letras

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    Del 47% logrado en las presidenciales de 2010 pasó al 30% de las de 2014 y el escaso 18% de 2018. Ya no logra los porcentajes de antaño y además lleva sin elegir a un presidencia desde 1994. Continúa siendo la primera fuerza en el parlamento, pero con un 24%, muy por debajo de los elevados porcentajes que obtuvo en el siglo pasado.

    En 2026 hay elecciones generales en el país y parece que la ganadora será la continuadora del actual presidente conservador Rodrigo Chaves, en lo que significaría una muestra más de la derechización del país en los últimos tiempos. Las encuestas además apuntan que el PLN podría obtener solo un 10% en las legislativas y aún menos en las presidenciales, lo cual sería un auténtico cataclismo para el partido más importante de los últimos setenta años de historia costarricense.

    Otros grandes partidos de la Internacional Socialista que se han hundido o han perdido mucha capacidad de movilización en los últimos años en la región son el Partido Revolucionario Dominicano y la Unión Nacional para la Esperanza (UNE) en Guatemala, en ambos casos ante otras formaciones de izquierdas o nuevos partidos de centro y derecha.

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